Mapa de Europa mostrando a España como destino clave de nearshoring, con flechas que indican el retorno de la producción industrial. Representa la relocalización de cadenas de suministro en el continente.

El nearshoring gana terreno en Europa y España se convierte en destino industrial

Durante la última década, buena parte de la industria europea trasladó su producción a Asia en busca de costes laborales más bajos. Ese modelo, que dominó la globalización desde los años noventa, está siendo cuestionado por un número creciente de empresas que optan por acercar de nuevo su producción al continente. Este fenómeno, conocido como nearshoring, está transformando las cadenas de suministro europeas y España se ha posicionado como uno de los destinos que más se está beneficiando de este cambio de estrategia.

Qué ha cambiado para que las empresas quieran producir más cerca

Varios factores han erosionado las ventajas del modelo de producción deslocalizada en Asia. Las interrupciones logísticas registradas durante la pandemia, el encarecimiento del transporte marítimo, la subida sostenida de los costes laborales en países que hasta hace poco eran considerados de bajo coste, y las tensiones geopolíticas entre Estados Unidos y China han obligado a muchas compañías a revisar su dependencia de proveedores muy alejados de sus mercados de venta.

A esto se suma un cambio de mentalidad en los departamentos de compras y operaciones: la resiliencia de la cadena de suministro ha pasado a valorarse tanto como el coste unitario de producción. Tener un proveedor a pocos días de camión en lugar de a semanas de barco reduce el riesgo de quedarse sin stock ante cualquier imprevisto, algo que numerosas empresas europeas experimentaron de forma directa entre 2020 y 2022.

España, un destino atractivo dentro del mapa europeo

Dentro de Europa, España reúne varias condiciones que la hacen atractiva para este tipo de relocalización industrial: costes laborales inferiores a los de Francia o Alemania, una red de infraestructuras de transporte consolidada, proximidad a los grandes mercados de consumo del centro y norte de Europa, y un tejido industrial ya especializado en sectores como la automoción, los componentes electrónicos, el textil técnico y la industria química auxiliar.

Comunidades como Cataluña, el País Vasco, la Comunidad Valenciana y Aragón concentran buena parte de los nuevos proyectos de relocalización, aprovechando polígonos industriales ya existentes y una mano de obra cualificada en procesos de manufactura avanzada. Los parques industriales próximos a los principales corredores logísticos —el eje mediterráneo y el corredor Madrid-Barcelona-frontera francesa— son especialmente demandados por empresas que buscan reducir tiempos de distribución hacia Francia, Alemania e Italia.

Qué sectores lideran el movimiento

El nearshoring no afecta a todos los sectores por igual. Los análisis del sector logístico e industrial coinciden en señalar varios ámbitos donde el movimiento es más visible:

  • Automoción y componentes: los fabricantes de piezas para vehículos eléctricos buscan proximidad a las plantas de ensamblaje europeas para reducir tiempos de entrega just-in-time.
  • Textil técnico e industrial: frente al textil de moda de bajo coste, que sigue produciéndose mayoritariamente en Asia, el textil técnico para usos industriales y sanitarios ha encontrado en la relocalización una vía para garantizar trazabilidad y calidad certificada.
  • Electrónica y semiconductores: la dependencia de Asia para componentes críticos ha llevado a varios gobiernos europeos, incluido el español, a impulsar planes de atracción de fábricas de semiconductores y ensamblaje electrónico.
  • Industria química auxiliar: fabricantes de aditivos, componentes intermedios y materias primas para otros sectores industriales están reforzando su producción local para no depender de importaciones con plazos de entrega inciertos.

Los retos que quedan por resolver

No todo son ventajas. Producir en España o en otros países europeos sigue siendo, en la mayoría de los casos, más caro que hacerlo en Asia en términos de coste laboral unitario. Las empresas que apuestan por el nearshoring suelen compensar ese mayor coste con automatización, mayor eficiencia logística y una reducción del capital inmovilizado en inventario, gracias a plazos de entrega más cortos y predecibles.

Además, la disponibilidad de suelo industrial bien conectado, la burocracia administrativa para la apertura de nuevas plantas y la necesidad de mano de obra especializada en determinados procesos técnicos siguen siendo cuellos de botella que condicionan la velocidad a la que se puede producir esta relocalización en la práctica.

Una tendencia que parece consolidarse

Pese a los retos pendientes, el consenso entre analistas económicos es que el nearshoring no es una moda pasajera, sino una reconfiguración estructural de las cadenas de suministro globales que continuará ganando peso en los próximos años. Para la economía española, esto representa una oportunidad de atraer inversión industrial y empleo cualificado, siempre que el país sea capaz de ofrecer las condiciones de infraestructura, energía y talento que las empresas necesitan para hacer viable esa relocalización frente a la alternativa asiática.

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